viernes, 8 de octubre de 2010

El motor de agua.

¿Existe el motor de agua? ¿Se imaginan lo maravilloso que sería poder tener un motor que funcionara sólo con agua? ¿Qué cosas se podrían hacer en España, país totalmente dependiente energéticamente del exterior, con un motor de agua?

Bueno, que nadie se sorprenda tanto. El motor de agua fue inventado en 1971. ¿Sorprendido? Para colmo fue inventado por un extremeño, por Don Arturo Estevez Varela. ¿Asombrado? Y para más colmo aún, este señor cedió la patente del invento al Estado Español para disfrute de todos los españoles.

¿Qué se hizo de dicho invento?

El motor de Arturo Estévez funcionaba con agua del grifo a la que se la añadían unas piedad de un mineral, posiblemente boro. Como sobrante de la combustión, el motor expelía agua y oxígeno.

¿Alguien se ha molestado alguna vez de indagar el motivo por el cual dicho motor no ha sido explotado comercialmente, perfeccionado o, llegado el caso, descartado de forma científica para su uso?

Bueno, va a ser que no. Y está bien que en Guinea, donde sólo había cacao y unos pocos nativos, ahora resulte que existan grandes cantidades de petróleo. Está bien que el Sahara pudiera ser español hasta que se pensó en explotar sus inmensos recursos naturales, de fosfatos, pero también se sabe que hay petróleo, gas natural y minas por descubrir de diversos minerales en un territorio nunca explotado por el nombre. Está bien que tengamos cientos de barcos hundidos con grandes tesoros esperando a ser, o siéndolo en secreto, saqueados por empresas y aventureros extranjeros. Está bien que no utilicemos nuestra biomasa para producir enegía. También es aceptable que al contrario que Brasil, renunciemos a producir algún tipo de combustible natural con el que poder hacer funcionar nuestros automóviles. Todo eso está bien porque en España la clase política va a lo más fácil: subir impuestos, endeudar al país, especular con lo que sea, dar el pelotazo con recalificaciones y cobrar comisiones por obras cuanto más faraónica e inútiles, mejor que mejor, pero esto de no utilizar el motor de agua teniendo la patente, ya es el colmo de los colmos. Claro que conociendo a nuestros políticos, tampoco sería de extrañar que hubieran vendido o regalado la patente a alguna petrolera inglesa o norteamericana.

De todas formas, el misterio de la inutilidad de los politicos de este país, no es apasionante, es algo triste y decandente, para echarse a llorar.

Según la revista NewScientist, el motor de Varela ha sido objeto de investigación por la Universidad de Minnesota y el Instituto de Ciencia Weizmann, en Israel. Si el motor funciona o no, lo sabremos el día en que el derecho de la patente haya caducado o los científicos extranjeros hayan conseguido variar tanto el motor como para poder realizar una nueva patente que no afecte a la patente española.

Una ocasión perdida de más, no importa. He aquí un vídeo donde se explica brevemente el caso del motor de agua español.

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