En España nos gusta pensar que vivimos en un país libre, que estamos bien informados y que el silencio informativo, la manipulación de masas, y que las mentiras oficiales para el beneficio del aparato oligárquico son cosas de Venezuela, Marruecos, India, Turquía, Cuba... en fin, que aquí vivimos en una sociedad libre, bien informada, y en la que nadie es maltratado, ni pisoteado, sin algún motivo porque se respeta la Ley, la democracia y tenemos una serie de derechos constitucionales inviolables.
Todo eso es muy bonito, pero es una gran mentira.
Leo en un pequeño recorte de prensa que durante la celebración de la victoria del título mundial de fútbol por España, la policía autonómica catalana no encontró otra diversión que ir a la Plaza España, donde la gente festejaba, según los testigos, pacíficamente la victoria de "la roja", y sin mediar palabra, ponerse a repartir mamporros y disparar pelotas de goma a la multitud que horrorizada ante la brutalidad policial, se dispersó en todas direcciones siendo perseguidos por los mossos.
¿Existen imágenes, se ha informado de ello, se ha investigado la aparentemente desproporcionada y nada necesaria intervención policial? Pues no. Existe un silencio informativo. En España los españoles estamos tan discriminados y perseguidos que cualquiera nos puede romper la crisma por el mero hecho de ser españoles. Si hubieran sido seguidores de alguna patética selección autonómica festejando lo que fuera, el caso sería portada, habría imágenes, estos videos se estudiarían por especialistas en criminalística y la ONU estaría analizando seriamente la situación. Pero nada de esto pasa, es como si no pasara, porque si las víctimas son españolas o simpatizantes de lo español, todo es admisible. Seguramente es así porque se lo merecen y esta sub-raza de españoles indeseables, es tan nefasta, que es lógico que en la propia España, policías pagados con el dinero de estos mismos españoles miserables, nos traten como si fuéramos cucarachas. Es normal. Es la norma. Es lo correcto.
¿Exagerado? Podría parecerlo. La casualidad ha querido que la desproporcionada y silenciada acción de los mossos de escuadra, cuerpo policial ya curtido en acciones desproporcionadas, como fue la de romperle un órgano interno con una pelota de goma a un alto cargo de la policía municipal, en esta ocasión, a parte de tener como víctimas a decenas de seguidores españoles, también afectó a un joven italiano que ha perdido un ojo por el impacto de una pelota de goma. Este joven se encontraba en la terraza de un bar, ajeno a lo que pasaba. Mala suerte para el joven italiano, y mala suerte para los mossos. Porque si partir cabezas españolas puede quedar impune, y destrozar un órgano interno a un oficial de la policía municipal también puede quedar impune, malograr un ojo italiano ya es otro cantar.
Y es que en Cataluña la ineficacia, falta de profesionalidad, incluso falta de educación de la policía autónomica, es vox populi. Y lo es no sólo con la total incapacidad de intención de mejora en las acciones de este cuerpo policial, es que tampoco parece que nadie se preocupe por calibrar cómo son estas pelotas de goma que disparadas a cien metros son capaces de romper órganos internos y globos oculares.
En los casos conocidos, los afectados han sido personas que tenían detrás un cierto estamento que les ha permitido denunciar o poner en evidencia a los mossos, pero ¿cuántos ciudadanos anónimos, sin nadie que les ofrezca ayuda en una denuncia contra la propia policía, deben de haber desistido de decir nada? ¿Cuántos, pese a intentar hacer algo, han sido silenciados e ignorados por el organigrama de desinformación generalizado imperante en Cataluña?