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sábado, 21 de agosto de 2010

Leyendas de internet.

En internet se pueden leer y visionar sonoras tonterías. Leo en una red de blogs revolucionarios, rojos y ciertamente transnochados ideológicamente, la historia de dos chavales que exponen en internet la idea de realizar una película y piden accionistas, con número de cuenta incluido, y en el citado blog, va el articulista revolucionario y asegura que dichos muchachos recaudaron en apenas unos meses un millón de euros.

Siempre he pensado que mucha gente de izquierdas, si se caracteriza por algo, es por poseer un alma cándida y crédula. Esto ayuda mucho a creerse las mamarrachadas y mentiras de los colectivos autodenominados libertarios y progresistas, que casualmente siempre que llegan al poder, sea el que sea y como sea, se transforman en colectivos que ayudan económicamente a la banca, legislan como fascistas y apuñalan al pueblo más humilde transformándolo de humilde en miserable, pero el caso es que este mismo articulista se quejaba de que al blog de redes progre, mandaba cojones, no llegaban las donaciones. Que cosa más rara.

¿Tendrían que ponerse a realizar una película revolucionaria y libertaria?

El dinero siempre es sospechoso de algo. De estar manchado de sangre, de petróleo, del sudor de mujeres prostituidas, de niños explotados, de mineros sepultados en minas inseguras e insalubres, de la miseria del tráfico de drogas, de la venta de armas con las que se siega la vida de mujeres, niños, ancianos...

La excusa moderna a la financiación está en la red, en el colectivo, en el anonimato. Así nos dijeron que se financió Obama. Barach Obama era independiente porque no había recibido dinero de nadie, no debía favores al lobbi judío nos dijeron.

La mentira de Obama era inmensa porque los mismos personajes que estaban detrás de Bush, ha resultado que están detrás de Obama. Todo fue un gran engaño. Obama debía parecer independiente, y si escenifica algún encontronazo de teatro con los intereses judíos, es también para dar una imagen de no estar sujeto a los obnipresentes intereses judíos y sus jerifantes, que están repartidos y controlan toda la administración norteamericana, ya sea el Pentágono, la CIA, la justicia, las prensa, el cine, las fábricas de armas, las petroquímicas, las petroleras y por descontado la banca, la presencia judía en Estados Unidos es abrumadora.

Como campaña propagandística, nada mejor que afirmar que unos muchachos pusieron una petición en internet y milagrosamente consiguieron un millón de euros, o que un candidato a la presidencia de los Estados Unidos consiguió financiarse con donaciones anónimas por internet. La idea vende, pero es sólo eso: una idea, pura propaganda.

Hagan la prueba y veran que nadie recauda un millón de euros por internet. Otros lo intentaron y fracasaron. Sólo los que antes de intentarlo cuentan con la financiación adecuada, lo consiguen.