Sí, no estoy borracho. Aún, que no es la hora. El título es correcto. La mayoría de los Europeos descienden de un linaje femenino y masculino “originario” de la Península Ibérica, y más concretamente, según los especialistas (ellos sabrán el motivo de tanta exactitud geográfica), de la Cornisa Cantábrica.
En un país como España, donde todo el mundo, según nuestros políticos y la culturilla popular, entre porro y porro, parece descender de visigodos, romanos, griegos, fenicios, cartagineses, que claro está, vienen a ser lo mismo, pero también de moros, que más o menos... celtas, el pueblo, no la marca de tabaco, y por el aspecto de algunos, también de orangutanes, orangutanas y osos pardos, más algún marrano-jabalí, pues ahora, bueno, hace ya años que se sabe, pero gracias a este resumen, chicos, chicas, miembros y miembras de la sociedad, muchos de vosotros grandes entuastas de su inefable origen “extranjero”, y de vidas pasadas en las cuales fuisteis Ramses II, Moises o Cleopatra, os vais a enterar ahora, en semiexclusiva, pero sólo si seguís leyendo, que resulta que según unos estudios genéticos, sorpresa, y de la buena, buena, la mayor parte de la población europea desciende de antepasados, muy antepasados, ibéricos.
Este descubrimiento explicaría el cainismo europeo y el como los pueblos europeos han gastado gran parte de sus energías en destrozarse inmisericordemente entre ellos, pero bueno, ese tema se tratará otro día.
Evidentemente, para ser honrado, que cosas, es muy posible que dentro de unos años otros estudios desmientan los estudios actuales, pero por el momento, esto es lo que hay. También conviene aclarar, que todos estos linajes, según los especialistas, son fruto de mutaciones de herencias genéticas de linajes procedentes de África. ¿Preparados para la sorpresa?
Existen dos formas elementales de herencia genética, ADN mitocondrial (femenina) y por cromosomas “Y” (masculina). Esta no era la sorpresa, pero por algo se empieza.
En el año 2001 el profesor Bryan Sykes, que estudío la famosa momia de Oetzi (en los alpes italianos) publicó el libro “Las siete hijas de Eva”, donde daba a conocer los resultados de un estudio genético, fruto de diez años de análisis, en el que establecía la existencia de siete Evas europeas. A continuación, redoble de tambor, la presentación de las 7 Evas.
Ursula (osa en latín): Se corresponde con el haplogrupo U5. Es el linaje más viejo de los siete. Se remonta a 45.000 años con los primeros humanos modernos. El 11% de los europeos descienden directamente de ella. Extendido por toda Europa, es especialmente frecuente en el oeste de las Islas Británicas y Escandinavia.
Xenia (hospitalario en griego): Se corresponde con el haplogrupo X. Es el segundo linaje más antiguo de los siete. Fue fundado hace 25.000 años por la segunda oleada de hombres modernos, justo antes de la llegada de la última glaciación. El 7% de los europeos pertenecen a este linaje. Se subdivide en tres subhaplogrupos; uno extendido por el Este de Europa y los otros dos por el Centro. Curiosamente el 1% de los indígenas americanos forman parte de este grupo.
Helena (luz en griego). Se corresponde con el haplogrupo H. Es, con diferencia, el linaje más extendido en toda Europa con un 41% de europeos que pertenecen a este linaje. Este se originó hace 20.000 años en algún lugar entre los valles de Dordoña y el norte de la Península Ibérica. Está extendido por toda Europa, aunque su frecuencia más alta está entre los vascos. Su expansión se inició después de la retirada de los hielos, al finalizar la última glaciación.
En el siguiente mapa se aprecia el grado de distribución de los descendientes de Helena.


Distribución de la variante H1 y H3.
Velda (soberana en escandinavo). Se corresponde con el haplogrupo V. Es el linaje más modesto de los siete con sólo un 4% entre europeos descendientes directos. Velda vivió inicialmente en el norte de la Península Ibérica hace 17.000 años. Sus descendientes habitan principalmente en el oeste y norte de Europa siendo curiosamente muy frecuentes entre los lapones, habitantes de Finlandia y norte de Noruega.
Tara (colina rocosa en gaélico). Se corresponde con el haplogrupo T. Aproximadamente el 10% de los europeos pertenece a este linaje. Se expandió desde el Norte de Italia entre las colinas toscanas y las rías del río Arno hace 17.000 años. Su principal expansión se centra en el sur y oeste europeos, alcanzando grandes concentraciones en Irlanda y oeste de Gran Bretaña.
Katrine (pura en griego). Se corresponde con el haplogrupo K. El 10% de los europeos pertenece a este linaje. Vivió hace 15.000 años en las planicies boscosas del Noreste de Italia, hoy en día inundada por el Adriático, y entre las estribaciones de los Alpes. Sus descendientes residen mayoritariamente en ese mismo sitio, pero también se han extendido bastante hacia el centro y norte de Europa.
Jasmine (flor en persa). Se corresponde con el haplogrupo J. Es el segundo linaje más extendido en entre la población europea, después de la prolífica Helena. También es el único linaje que tiene su origen fuera de Europa. El 12% de europeos pertenece a este linaje. Tiene su origen en el Oriente Medio hace 8.500 años. Los pertenecientes a este linaje son los descendientes de los primeros agricultores que expandieron la agricultura desde Oriente Medio.
Bryan Sykes concluye afirmando que el 80% de los Europeos descienden de sus antepasados paleolíticos.
Después se han ido añadiendo más “hijas europeas de Eva”, menos importantes por su poca propagación por Europa. Las nuevas son:
Ulrike (Señora de todo en alemán). Se corresponde con el haplogrupo U4. Con menos de un 2% de descendientes. Originaria del frío refugio que fue Ucrania, hace 18.000 años. Sus descendientes se encuentran mayoritariamente en el este y norte de Europa, con altas concentraciones en Escandinavia y los países bálticos.
Iris (del griego, con nuestro mismo significado de arco iris). Se corresponde con el haplogrupo I. Posee menos del 2% de descendientes. Se originó aproximadamente hace 43.000 años en algún lugar de Irán, siendo los Kurdos los máximos representantes. Se propagó por Europa durante la venida de emigrantes portadores de la cultura gravetiense, hace unos 25.000 años.
JT. Hoy en día se cree que T (Tara) y J (Jasmine) vinieron “juntas” de Oriente Medio y son los principales protagonistas de la expansión de la agricultura en Europa. También va cogiendo más fuerza que estos grupos trajeron las lenguas indoeuropeas a la Europa sur y central, primero, y más tarde a la occidental y norte.
El cromosoma Y
El cromosoma “Y” se transmite únicamente de padres a hijos varones. Es un marcador genético de poblaciones importante porque va mutanto geneticamente con el tiempo. Esquemáticamente existe una deriva en forma de árbol, del cromosoma “Y” original hacia las nuevas formas. A estas mutaciones de les denomina aplogrupos y se les distingue por una letra seguida de un número.
Las dos ramas más viejas son A y B. Ambas muestran una gran distribución en el África subsahariana. A y B están restringidos a África.
La mutación que generó C parece haberse producido fuera de África, pues sus descendientes sólo habitan fuera de esta. Es probable que se generara en Asia, expandiéndose a América desde el centro y norte y a Oceanía desde el sureste.
Los haplogrupos E y D comparten su origen en África. Algunos descendientes de estos linajes permanecieron en el continente primigenio, dando lugar al haplogrupo E, el mas frecuente en africa.
El Haplogrupo D se extiende por Asia aunque con bajas frecuencias, con la excepción de zonas periféricas como el Tibet, Japon e Islas Andaman.
El superhaplogrupo F, caracterizado por la mutación M89, es el padre del resto de los siguientes haplogrupos:
J y G en Oriente Medio, I en Europa, H en el sudeste de Asia. La mutación M9 da como resultado otro nuevo gran linaje llamado K. Las ramas de este gran subgrupo migraron en varias direcciones, (norte y este, principalmente) dando lugar a nuevos subhaplogrupos a partir de este haplogrupo K.
J probablemente tiene su origen en Oriente Medio y es ahí donde alcanza su máxima frecuencia y diversidad, disminuyendo hacia el mediterráneo europeo, norte de África, Irán, Asia central y la India. Se divide en dos subhaplogrupos: J1 y J2, los cuales son los más comunes de nuevo en Oriente Medio. El hg J1 en la parte sur, se asocia con la difusión semita (árabes, fenicios, sirios...a excepción de judios y palestinos, más parecidos a la parte anatolia, con más porcentaje de J2.)
Así del K surgen: L con grandes frecuencias en el sudeste de Asia. M restringido en Australia y Nueva Guinea. O Predominando en zonas del sur y sudeste de Asia, alcanzando el norte de China, Manchuria y algunas poblaciones siberianas. P que genera Q y R en Eurasia; Q, es característico en la población siberiana y amerindia; R es característico de la población europea y el oeste de Asia.
Después de esta primera expansión, cada región continental ha desarrollado su propia rama especifica. Del linaje R resultaría R1, y R2; de R1 resulta en R1a y R1b, etc.


En el año 2.000, Ornella Semino y colaboradores publicó el mayor estudio que se había efectuado hasta el momento en la población europea. Aunque Rosser y colaboradores hicieron un estudio paralelo el mismo año consiguiendo resultados similares, el estudio de Semino tuvo más eco en los medios. En el estudio de Semino resultó que más del 95% de los cromosomas ”Y” estudiados en europeos pueden ser agrupados en 10 haplogrupos. La distribución geográfica y estimaciones de tiempo desvelaron que la mayoría de europeos desciende de dos oleadas paleolíticas y una neolítica.
La mayoría de europeos pertenecen a los Hgs R1a, R1b, I y N3, (grupos paleolíticos los cuales cubren el 73% del total) y a los Hgs J2, E3b y G (grupo neolítico que cubren el 27% restante).
La distribución de los linajes a partir de la mutación M173, sugiere que es un antiguo marcador eurasiático traído por el primer grupo de homo sapiens sapiens que entró en Europa y difundió la cultura auriñaciense hace entre 40.000 y 35.000 años. La estimación de estos linajes ha sido corroborada en estudios posteriores, tanto genéticos como arqueológicos. El 50% de europeos comparten el marcador M173 que define hg R1 y que dio lugar a los subhaplogrupos R1a, y R1b (o R1*). El hg R1b presenta altas frecuencias en el oeste europeo, siendo la Península ibérica, Irlanda, y Reino unido los máximos representantes, decreciendo hacia el este, mientras que el hg R1a presenta una frecuencia opuesta al anterior con una frecuencia máxima en el este europeo, especialmente en la población eslava.
Se atribuyó la diseminación del grupo R1a a la recolonización postglaciar, iniciada hace unos 11.000 años, desde el refugio glaciar ucraniano, aunque recientemente se ha querido atribuir la expansión por la emigración Kurgan desde el mar Caspio, siendo esta expansión entonces más reciente, según Rosser y colaboradores.
El grupo R1b cubre un área mayor que Europa, pero su origen de está en el occidente Europeo, revelando una diseminación postglaciar desde Iberia, lugar que sirvió de refugio para este linaje.
La mutación M170, que da lugar a hg I, revela otra expansión paleolítica, estimada en hace unos 22.000 años. Son los descendientes de hombres que llegaron desde Oriente Medio hace unos 25.000 años, asociados con la llegada de la cultura gravetiense. Los Balcanes fueron el refugio para la mayoría de este grupo.
N3 Está presente en el norte y este europeos, pero ausentes en el oeste y sur. Es también frecuente en el norte de Asia.
Los marcadores M35, M172, y M201, dan como resultado los haplogrupos E3b, J2, y G respectivamente y su frecuencia decrece desde Oriente Medio a Europa, por lo tanto estos han sido considerados los representantes de la contribución masculina de la difusión démica de agricultores venidos de Oriente Medio. Además ese flujo genético es más pronunciado en las costas mediterráneas que en la Europa continental.

La herencia genética en la Península Ibérica.
En una publicación de 1.995, basándose en una selección del genoma sometida a selección a partir de HLA, Arnaiz-Villena y colaboradores postularon un origen común de peninsulares y magrebíes.
Sin embargo estudios posteriores utilizando el cromosoma-y (masculino) parecían contradecir esto (Elena Bosch y colaboradores en el 2.000, Comas y colaboradores el mismo año en otro estudio).
Otros estudios han ido corroborando las marcadas diferencias entre la población peninsular y la magrebí (Bosch y colaboradores en el 2.001). Recientemente han sido de nuevo corroborados por un nuevo estudio del hg E3b (“Phylogeographic Analysis of Haplogroup E3b (E-M215) Y Chromosomes Reveals Multiple Migratory Events Within and Out Of Africa”, 2.004). En todos estos estudios se confirma la diferencia entre las dos poblaciones, cada una descendiente de linajes masculinos diferentes. Esta diferenciación se inició durante la primera colonización de homo sapiens sapiens en tiempos del paleolítico superior tanto en uno como en otro lado y de la cual descienden la mayoría de los pobladores actuales respectivos: por un lado los ibéricos, afines al resto de los Europeos occidentales(hg R1b), venidos a través de Asia, y por otro los magrebíes, descendientes de su propio linaje africano caucasoide (hg E3b), venidos de algún lugar del noreste de África. Así se deduce que el estrecho de Gibraltar ha servido de barrera genética entre las dos poblaciones, al menos durante un tiempo en la que ambas crecieron lo suficiente por separado.
En cuanto a la razón de los diferentes resultados de Arnaiz-Villena, esta es debida a que al seleccionar una sola parte del genoma, la naturaleza aleatoria de la deriva genética y la acción de la selección pueden producir este tipo de desviaciones; para evitarlas, la interpretación debe apoyarse en la información conjunta del máximo número posible de genes y no en una sola región del genoma.
Sin embargo, volviendo a los estudios de Bosch, Comes..., a pesar que el estrecho de Gibraltar a servido de barrera para el intercambio de genes, tanto Iberia como el norte de África han recibido flujos de pequeña magnitud hacia uno y otro lado.
Curiosamente cuando se comparan los datos del ADN mitocondrial (femenino) con los del cromosoma "Y" (masculino), resulta que los linajes subsaharianos heredados por vía materna se hallan a una frecuencia más elevada en magrebíes e ibéricos que los linajes paternos, lo que indicaría una diferencia entre sexos en la movilidad de los individuos desde el sur del desierto del Sahara. Esta observación genética debe contrastarse con datos sociales de movilidad y comercio de esclavos. Además de eso, las poblaciones femeninas en general presentan mayor movilidad que las masculinas.

Y bueno, para el que quiera saber más y más, que vaya a esta web, que es de la cual he sacado la información, y se moleste. Diría que este es mi artículo más copiado de una sola fuente, posiblemente el 80%, de todos los de este blog.
Leer más: http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=1070#m1#ixzz1Ii2p6niL